Os lo prometo… son una delicia y admiten mil rellenos. Una forma más de comer CRUCÍFERAS, verduras tope de invierno y super interesantes. Es cierto que no me gusta relacionar de forma directa «1 alimento – 1 enfermedad» porque sabemos que el contexto y el conjunto de hábitos es el que promueve o protege el desarrollo de algunas patologías. Sin embargo, también es verdad que algunos alimentos (como los frutos rojos, la granada, las crucíferas, las semillas) son fruto de varias investigaciones científicas que de seguro nos van a seguir dando buenas noticias en los próximos años.
En el caso de las crucíferas hay algunas líneas de investigación muy interesantes relacionadas con los GLUCOSINOLATOS, sustancias presentes en las verduras crucíferas (brócoli, coliflor, coles, rábanos) que acaban descomponiéndose en sustancias biológicas activas como los indoles y los tiocianatos.